sábado, 14 de marzo de 2009

Quiso el destino que esa noche hiciera frío, y que el ruido de los coches me hiciera hablarte al oído. Y si el diablo se contenta con que dudes un instante. Vos y yo nuetras miserias y esta noche por delante amor. ¿Quién sabe? ... Un umbral perdido, y aquel bar medio vacío como unico testigo. Brindemos por el olvido.

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