Un padre es mucho más importante de lo que uno piensa, porque las palabras de un padre, su mirada, vive en nosotros. Es como que los padres te dan una caja de herramientas, si vos tenés un problema, metés la mano en esa caja y sacás la herramienta que necesitás para arreglarlo. Pero cuando el padre faltó o falló, tenés un problema, metés la mano en la caja y no hay nada, estás perdido, sin esas herramientas, es como que estás desnudo, sin armas para enfrentar la vida, porque un padre nos da eso, nos da armas para pararnos, para pelear por un lugar.
y si, hay que pelearla. Nunca hay que dejar de pelear.
Y cuando dejas de pelearla, te morís, te caes, te vas. Lo que te mantiene vivo no es ganar, sino pelear. La pelea perdida, es la que no peleaste. Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente. No está muerto quien pelea. Tal vez te cruzaron un cross de derecha, te hicieron besar la lona, sangrar, llorar, pero hay que seguir peleándola, hasta el final. La única forma de aprender a pelear, es peleando, es no rendirse jamás. Rendirse es mirar la pelea desde afuera, ver como otro pelea esa pelea que es nuestra. Pelearla hasta el final, hasta el último round.
No entiendo la gente que pide perdón. Yo desde siempre que sueño en que va a venir mi viejo y me va a pedir perdón por haberme lastimado. Y después me termino dando cuenta que aunque venga, un simple perdón no va a compensar esos años de dolor. La gente actúa con total liviandad, total haga la barbaridad que haga después te pide perdón y listo. Si, te ahorro, puedo ser un bicho raro, pero para mí "nos vemos" es "nos vemos", "te llamo" es "te llamo", "te quiero" es "te quiero". Si yo digo que voy a estar ahí vos sabes que voy a estar ahí. Ahora cuando alguien me dice a mí que va a estar ahí lo dudo, porque se perdió el valor de la palabra. Te pueden fallar total después vienen, te piden perdón, y ya está, así de fácil. Pedir perdón no debería tomarse con tanta liviandad. El castigo precede al crimen, porque uno antes de cometer el crimen sabe el dolor que generará y asume la culpa. Esa culpa es el castigo ¿y uno pretende redimir esa culpa con un simple perdón? Un perdón no puede reparar lo que hicimos mal. Para pedir perdón antes hay que estar dispuesto a reparar. ¿De qué sirve pedir perdón cuando no hay manera de reparar lo que hiciste mal? Cuando no nos perdonan nos obligan a vivir con nuestro error, con nuestra culpa. Cuando no nos perdonan nos obligan a hacernos cargo de lo que hacemos. Un simple perdón no puede borrar el dolor que se causó. Pedir perdón es poner una curita en una herida abierta que nosotros mismos provocamos. Insuficiente y a destiempo. Recién cuando nos hacemos responsables de lo que hacemos, ahí se puede empezar a construir algo distinto. Suplicando a los gritos, de rodillas, implorando en todos los idiomas, pedir perdón no alcanza, no repara, no alivia si no nos hacemos responsables de nuestras acciones. Cuando no nos perdonan nos obligan a vivir con nuestro error, con nuestra culpa. Porque un simple perdón no pude borrar el dolor. Hay cosas imperdonables aunque se pida perdón en todos los idiomas.
sábado, 1 de agosto de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



























































No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.